La Voz de Almería

Ánimas que roban el sueño

El cierre de la Librería Sintagma y reflexiones como la del escritor Miguel Ángel Muñoz a propósito de esta mala, muy mala noticia y sus posibles causas o la de Javier Fornieles, de la editorial Confluencias, que asegura que sus lectores están en América y no en España, me producen una profunda tristeza. No estoy todo el tiempo pensando en ello, pero de vez en cuando estos pensamientos vienen y me atormentan. Pienso en que la gente lee menos libros y periódicos, las dos cosas que más me gustan, y temo por el futuro de dos sectores sin los que el mundo sería un lugar mucho peor. Sé que esto de la cultura siempre ha sido cosa de minorías, pero ha llegado un momento en que hay demasiadas amenazas: a la tele basura, la ausencia de un sistema educativo estable y la falta de interés de algunos padres a la hora de inculcar este hábito a sus hijos simplemente porque ellos no lo tienen, ahora se suman las redes sociales, el Whatsapp, la piratería…

Para espantar mis fantasmas, no hay mejor medicina que coger un libro y vivir esa especie de enamoramiento que se da entre el lector y la obra cuando el uno se entrega por completo a la otra. Cada vez tengo más claro que el modo en que te acercas a un título determina en buena medida el sabor que te deja. Es decir, una historia sorbida a muy pequeñas dosis corre el riesgo de resultar insípida. Otra cosa es entregarte a las páginas como si de un festín se tratara. Como si no hubiera horizonte más allá del universo literario. Eso hice yo en mis vacaciones del pasado agosto con el último libro de Mar de los Ríos.

Portada Casa de Ánimas

Leí Casa de Ánimas (Amazon, 2015) renunciando a la siesta y quitando horas de sueño a mis noches de verano. Y no pude exprimir más el placer de la lectura. Además de verme absorbida por la trama, la inquietud que me generó se tradujo en un estado de vigilia en el que no podía dormir porque no paraba de darle vueltas a lo que pasaba y cuantas más vueltas le daba, más intriga y también cierto miedo sentía.

Todo este tema de las ánimas benditas del purgatorio me retrotrajo a un leyenda de Bécquer, El monte de las ánimas, que me dejó huella cuando era adolescente. Seguro que todos sabéis de qué se trata, pero por si hay algún despistado os lo cuento. Se supone que las ánimas benditas del purgatorio son esas almas que se quedan atrapadas en el limbo sin llegar al cielo por algún pecado que cometieron en vida. El caso es que durante mucho tiempo proliferaron en los pueblos de Almería hermandades que en teoría funcionaban de forma paralela a la Iglesia y que permitían a los familiares de estos espíritus errantes encargar misas para pedir por ellos y así expiar esas faltas, previo pago de una cantidad, para que obtuvieran el descanso eterno. En una casita del Alboloduy del siglo XVIII destinada a tal cometido se centra el argumento de la novela de Mar, que se presentará este otoño en la Biblioteca Villaespesa.

¿Por qué Alboloduy? Muy sencillo. Es el pueblo del padre de la autora, en el que también ambientó su primera novela, A través de la hornacina. Además de conocerlo muy bien, ha aprovechado ese halo de misterio que lo rodea para enriquecer su historia. “Es un lugar mágico perdido en un pliegue de la Alpujarra, está entre una montaña y un río. No tuvo puente que lo sacara de allí hasta los años 60 del siglo XX. Eso ha provocado que sea un pueblo medieval con muchas historias de ánimas, un pueblo al que le da la sombra de la montaña, un pueblo muy peculiar. La gente es peculiar también y muy antigua en la forma de pensar. Yo viví ese último medievo hasta que hincaron la cabina en la plaza en los años 70”, explicaba De los Ríos el pasado julio en una entrevista a LA VOZ.

Aunque la historia de Casa de Ánimas es pura ficción, se sustenta sobre una concienzuda investigación histórica. La novelista se ha dejado los ojos empapándose del Catastro de Ensenada y de la documentación de los siglos XVI y XVII que encontró en forma de legajos en la casa solariega de su familia. De hecho, uno de los protagonistas de la obra, Salvador, es antepasado suyo.

Personajes
Hablar de los personajes del último libro de Mar de los Ríos es hablar de su compromiso feminista. La niña Eulalia y sor Adoración no sólo son mujeres que se crecen ante la adversidad, sino que representan a auténticas heroínas que no están dispuestas a aceptar el lugar al que les ha relegado el momento histórico en que viven, a medio camino entre el medievo y el Siglo de las Luces. “En ellas estoy yo en mis múltiples facetas”, me confesaba Mar hace poco.

Ellas tendrán que desenmascarar una trama urdida a base de magia negra e incultura en la que tomarán parte una serie de secundarios de lujo (con alusiones a algún personaje histórico). “En el libro hay arte, filantropía, misterio, fantasmas y yo creo que con ello se hace un cóctel muy interesante. Mi anterior novela, Tren de lejanías (Arcopress, Almuzara, 2012), no tenía fantasmas, pero es un elemento que gusta mucho y que nos hace volar como en los cuentos de hadas, a los que yo soy tan asidua. Las hadas, las brujas y las ánimas nos sitúan en ese puente mágico que nos hace creer en cualquier cosa”, reflexiona.

Autora: Marina Hernández de los Ríos
Autora: Marina Hernández de los Ríos

La fascinación por la arquitectura, profesión a la que se dedica la novelista, se filtra a través de las páginas del libro. La propia casita de ánimas que da título a la publicación es un buen ejemplo de ello, pero no el único. La iglesia de Alboloduy y su torre esconden algún secreto que, bien interpretado, puede cambiar la historia tal y como la conocemos.

Recomiendo de forma sincera la lectura de esta obra que, en mi opinión, debería haber llegado a las librerías de la mano de una editorial de distribución nacional. En un momento en que en la sección de novedades todo suena a lo mismo, Mar de los Ríos es pura imaginación en lo que plantea y mantiene la tensión a lo largo del relato. Ella ha dedicado el volumen a la fantástica Jane Austen que, como ella, sufrió la incomprensión del sector hace dos siglos y tampoco desistió en el intento de dar a conocer lo que escribía. Si Austen hubiese tirado la toalla al sufrir este traspié al principio de su carrera, nos hubiésemos perdido ni más ni menos que toda su obra (Sentido y sensibilidadOrgullo y prejuicioEmma), que hoy está entre los clásicos de la literatura universal. ¿Estamos dispuestos a perdernos lo que puede dar de sí la carrera de la novelista almeriense?

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  1. Hola!!
    Soy de los que se preguntan cómo es que Mar no está ya en nómina de una de las grandes editoriales clásicas… Este mundo de literatura-imagen-capitalismo no termina de convencerme, y por eso luego ocurren cosas como que Mar no publique con Planeta, por ejemplo, que una librería como Sintagma tenga que “chapar”, o que tengamos más lectores al otro lado del charco que en nuestra propia tierra…
    Soy un enamorado de las Leyendas de Bécquer, y El monte de las ánimas es de mis favoritas. Me crié en una zona rural rodeado de este tipo de historias y leyendas y siempre me ha fascinado.
    Será un placer leer la nueva obra de Mar, es de esos libros que uno sabe que no se equivoca al sumergirse en su historia, es como jugar con ventaja. Muy pronto estará en mi estante de escritores y escritoras almerienses.
    Otro gran post, Marta.
    Enhorabuena.

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